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Más vale trocar… Cinco viajes musicales por la literatura de la España moderna (1496-1645)
Más vale trocar… Cinco viajes musicales por la literatura de la España moderna (1496-1645).
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Más vale trocar… Cinco viajes musicales por la literatura de la España moderna (1496-1645)

  • ISBN: 978-84-17696-23-8
  • Editorial: Academia del Hispanismo
  • Colección: Biblioteca de Escrituras Profanas
  • Encuadernación: Rústica con solapas
  • Formato: 17x24
  • Páginas: 350
  • Idiomas: Castellano
  • Tipo: LIBRO

Materias:
PVP 59,00 €
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Con el convencimiento interdisciplinar de la necesaria cooperación entre Musicología y Filología, este viaje transita en cinco jornadas algunos lugares de la literatura española donde el hecho musical se manifiesta determinante para su cabal comprensión: talentos dobles como Juan del Encina; poetas-músicos como Gutierre de Cetina o Luis de Góngora; dramaturgos como Rojas Zorrilla; y músicos de toda índole, cuya nómina abarca desde la última preceptiva tardomedieval hasta las figuras contemporáneas de Cristóbal Halffter, Enrique Morente o Paco Ibáñez. Su propuesta explora nuevas vías para el comparatismo y encuentra en la factura musical un nuevo cauce para la interpretación, análisis, recreación y recepción de la palabra poética.

"Quien frecuenta las relaciones interdisciplinares e interartísticas corre el riesgo de quedar en la periferia de las disciplinas más clásicas, especialmente en aquellas academias donde esta investigación compartida ha sido vista con recelo, en ocasiones por razón de la propia esclerosis conceptual que ofrece la academia y sus mecanismos de control y evaluación. Aproximarse con solvencia a ámbitos que, en la época actual, exigen un altísimo nivel de especialización no es tarea fácil y requiere de un vasto instrumental que permita delimitar y contender con las peculiaridades técnicas de cada lenguaje artístico. En nuestro país la investigación comparativista no cuenta con la tradición de los países anglosajones, Francia o Alemania, donde los estudios de Cavil S. Brown, Pierre Barricelli, Joseph Kerman, Pierre Brunel, Jean-Louis Backès, Steven Paul Scher, Walter Bernhart o Werner Wolf –por citar solo a los que ya gozan de una condición clásica– inauguraron una serie de estudios que relacionaron la música y la literatura que nos siempre han gozado de una digna continuidad. Sin duda, la publicación que aquí traemos a colación no solo constituye una honesta heredera de la relación más arriba citada, sino que domina las particularidades metodológicas, de ambas disciplinas, alentada al mismo tiempo por un contagioso entusiasmo y una profunda convicción en la necesidad de contemplar de modo conjunto a aquellas artes que nunca decidieron darse la espalda hasta que la academia las extendió como un médico forense sobre su mesa de disección.

Su autor, conocido por sus investigaciones publicadas sobre las relaciones musicales y poéticas tanto en el Siglo de Oro –recuérdense en la misma editorial su Cervantes: Música y poesía. El hecho musical en el pensamiento lírico cervantino (2007) y Loco, trovador y cortesano. Bases materiales de la expresión musical en Cervantes (2009)– como en la época contemporánea, es Profesor Titular del área de Música en la UCLM y Co-Director del Centro de Investigación y Documentación Musical (CIDoM), única Unidad Asociada al CSIC en el ámbito de la Musicología. En la lectura de la contracubierta se nos traslada el contexto internacional en el que ha desarrollado sus investigaciones como profesor visitante en universidades como Sorbonne, Paris-IV; Texas A&M University; University of Nottingham y Ruprecht-Karls-Universität de Heidelberg. Director de varios proyectos de investigación del plan nacional y autonómico, en la actualidad coordina siete grupos de investigación en el proyecto Música, literatura y poder en la España moderna: estudios Interdisciplinares, del programa estatal Redes de Investigación, marco que justifica sin duda alguna el contexto en el que nace esta nueva publicación.

Se nos plantea este libro como un viaje que cruza, con una mirada musical, la literatura del renacimiento y barroco español. Articulado en cinco jornadas, autores como Juan del Encina, Gutierre de Cetina, Góngora, Rojas Zorrilla o la poesía de cancionero servirán al autor para exponer su especial visión de las relaciones entre ambas artes. A través de sus páginas el lector descubrirá diversos hilos metodológicos que vienen a subrayar tres ideas fundamentales que atraviesan esta publicación: 1) que algunos textos poéticos surgen de una fecundación estrictamente musical y se constituyen en testimonios de un patrimonio cantado precedente; 2) que los textos poéticos se transmiten, se interpretan y se recrean en el ámbito musical, despojados de la caja de letra impresa y trasvasados al espacio del papel pautado, donde adquieren una nueva forma y adoptan nuevos significados concedidos por las músicas que los articulan, desde su nacimiento hasta los tiempos más recientes; y 3), que las técnicas de factura musical y literaria comparten recursos melódicos, rítmicos, tímbricos, dinámicos, texturales y formales que van más allá de las meras metáforas, tal y como descubrimos en algunos de sus análisis más sugerentes.

En su Primera jornada. “Más vale trocar…” Viaje poético-musical hacia Juan del Encina el autor se propone comprender la integridad de los elementos que dan sentido a aquellas obras poéticas que no pueden prescindir de la armazón musical que las sustenta. Recorre así una parte importante de la obra de Juan del Encina que se manifiesta consustancial al canto, pues nació de y para él, y examina con detalle la arquitectura técnica de sus composiciones como índices que revelan aspectos suplementarios del sentido poético que la filología no alcanza a descifrar. De una manera extraordinariamente eficaz Pastor Comín recurre a la preceptiva musical tardomedieval como un instrumento auxiliar idóneo para comprender las decisiones que motivan el uso de ciertos modos, ritmos o texturas, bien contrapuntísticas, bien homofónicas, en la articulación de los textos. Recorre así mismo con detalle la recepción de Juan del Encina no solo ya en la esfera escénica que le fue más próxima en los años siguientes, sino también, y muy especialmente, durante su redescubrimiento en el siglo XX, donde analiza algunas obras contemporáneas de cerca de una veintena de compositores entre los que deben destacarse como singulares intérpretes encinianos Martínez Torner, Cristóbal Halffter, Enrique Morente o Paco Ibáñez entre otros muchos.

En la Segunda jornada. Pervivencia de la poesía de cancionero en el postromanticismo alemán: Hugo Wolf se nos ofrece una perspectiva particular de cómo los nacionalismos latentes y entonces incipientes de finales del XIX hicieron de la lírica tradicional hispánica un “especial ejercicio de reparación poética”. A través de las traducciones que Geibel y Heyse propiciaran de la poesía cancioneril española, se analizan algunas realizaciones musicales planteadas por el compositor austriaco, quien ya sintiera una especial atención por el ámbito hispánico en su obra Der Corregidor. De este modo,el Spanisches Liederbuch de Wolf emerge como reescritura de aquella modernidad temprana instalada en la poesía de cancionero y cuya sentimentalidad condicionó decisiones melódicas declamatorias que, tal y como Pastor demuestra, encuentran una réplica similar en la factura contemporánea. Esta segunda jornada, en definitiva, tiene la virtud de recorrer de modo tangencialmente otras realizaciones del cancionero poético español también compuestas por Robert Schumann, Johannes Brahms, Fritz Schuberth o Emil Sjögren entre otros.

En la Tercera jornada. Reescrituras musicales y canon poético: contrapuntos petrarquistas en Gutierre de Cetina el autor regresa esta vez al corazón del renacimiento en el siglo XVI para ver de qué modo las nuevas escrituras poéticas configuran un canon que, si bien puede ser parcialmente explicado por la recepción textual de las fuentes petrarquistas, este no puede ser comprendido sin la conciencia de una difusión musical de la lírica cantada. Desde las constantes referencias a los estudios filológicos sobre las fuentes escritas que conforman el contexto poético petrarquista sobre el que emergen las composiciones de Boscán, Gutierre de Cetina o Garcilaso, aborda con decisión otro tipo de fuentes que hasta el momento han sido subestimadas, tales como los testimonios musicales que articularon la lírica del momento en las cortes italianas y los palacios españoles, reivindicando así el reconocimiento social de un canon que se transmitía musicalmente y que evidenciaba la relevancia innegable del cauce musical en la reformulación y reescritura de los tópicos y modelos del Quinientos. Es así como bosqueja entre las obras de Petrarca, Bembo, Sannazaro o Poliziano ciertos antecedentes que a través de su divulgación cantada y gracias al movimiento y tráfico de nuestros poetas en tierras italianas, así como a la llegada a nuestra península de libros de músicas venecianas, napolitanas y milanesas, puede explicar que el nuevo canon poético se viera comprometido por una actividad musical creciente y reconocida. No resultan ociosas, en consecuencia, sus referencias y análisis de ciertas composiciones de Lasso, Luca Marenzio, Andrea Gabrielli, Philippe de Monte, Antonio Formica, Claudio Merulo o Francesco Lambardi.

La Cuarta jornada. Música y expresión poética en la voz lírica: Luis de Góngora y Argote cuenta con un notable apoyo bibliográfico sobre los esfuerzos algunos nombres de nuestra musicología tales como Querol Gavaldá, Federico Sopeña, José Subirá o Adolfo Salazar, todos preocupados por proyectar sobre los textos poéticos una mirada musical expresa. Subraya y documenta el autor la frecuencia con que las composiciones del poeta cordobés fueron puestas en música durante su vida y nos recuerda la naturaleza de algunos de los recursos musicales dispuestos en su escritura de tal modo que escapan a una organización estrictamente poética entendida desde el ámbito de la filología. Sucedes así con las primeras las primeras imágenes de su Soledad Primera, donde se evoca la fábula musical del hijo de Oncea; la distribución policoral en los cantos amabeos o el continuo dilogismo que no puede suponerse en modo alguno ingenuo en la dedicatoria al Duque de Béjar, con veladas alusiones a términos musicales bajo el concepto de “pasos”. Propone, pues, desde el reconocimiento que la crítica precedente ha hecho de las habilidades musicales gongorinas, un análisis sobre dos realizaciones distintas de un mismo romance, “Por las faldas del Atlante”, una del compositor coetáneo Gabriel Díaz y otra de autoría anónima. Con el auxilio de una retórica musical que ya comienza a principios del XVII a ser codificada en los países protestantes, tratará de valorar la condición recursiva de un proceder musical que se acomoda a la expresión tanto en el ámbito elocutivo como inventivo y dispositivo del texto poético.

En el último capítulo, Quinta jornada. De la música a la imagen en el teatro barroco: Rojas Zorrilla, Pastor examinará la dimensión pública del verso musicalmente armado sobre la escena del corral de comedias como un instrumento que apela al acervo del espectador al tiempo que concede un valor consuetudinario y no escrito sobre la comedia impresa. Destacamos aquí, especialmente, su aproximación a la expresión musical de los contenidos trágicos, los cuales no solo cuentan con los antecedentes de los romances cantados sobre las tragedias que pone en escena –en este caso, Progne y Filomena–, sino también con el cultivo musical de la misma entre los compositores de finales del siglo XVI, Thomas Morley y Luca Marenzio. Del mismo modo el lector podrá reconocer cómo la complejidad dramática no solo no renuncia al patrimonio sonoro compartido sino que apela a las representaciones iconográficas de los dramas representados extendidas en su momento y libera sobre la escena en movimiento el estatismo impreso del grabado.

Este trabajo recoge en sus páginas finales una extensísima bibliografía que reúne los estudios más relevantes con relación a los asuntos tratados. Esta voluntad por citar cuanto de significativo se ha escrito sobre un tema constituye una rara práctica en la investigación actual, donde suele ser común la pretensión de presentar nuevas publicaciones ignorantes de la máxima latina nihil novo sub sole. El reconocimiento expreso a los avances precedentes no solo rubrica un honesto proceder sino que facilita al futuro investigador una amplia nómina de recursos sin duda útiles para continuar con los espacios propuestos.

Nos hallamos, en definitiva, con un trabajo coherente y riguroso, humanista en su más amplio sentido, vocacional y desinteresado, que busca hallar en las formas pretéritas de pensamiento un estímulo para la investigación actual, y desde el que se demanda la necesidad de una condición esencial sin la cual la palabra poética no encontraría acomodo alguno, la música no tendría un espacio de pervivencia, y el hombre no dispondría del requisito indispensable para progresar en su aprendizaje y asir la vida: tiempo. Tiempo para viajar, tiempo para contemplar durante el viaje; tiempo para relatar esta travesía tan especial que su autor comparte." [Francisco Manuel López López, Universidad Internacional de Valencia]

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