Recuerdos de Igor Stravinsky
Ramuz, Charles-Ferdinand
Muñoz Moya, Editores. 2026Ficha técnica
- EAN: 9788480103671
- ISBN: 978-84-8010-367-1
- Editorial: Muñoz Moya, Editores
- Fecha de edición: 2026
- Encuadernación: Rústica con solapas
- Dimensiones: 14x21
- Idioma: Castellano
- Traductor: Francisca Romeral Rosel
- Nº páginas: 88
Disponible
SÓLO 1 EN STOCK - dato actualizado el 06/08/2026 a las 20:32PVP. 14,00€
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El novelista suizo Charles-Ferdinand Ramuz publicó Souvenirs sur Igor Strawinsky en 1929. Estas memorias aparecieron catorce años después de que los dos artistas se conocieran a orillas del lago Lemán, iniciando una amistad que dio lugar a varias colaboraciones, entre las que destaca el libreto de L Histoire du soldat (La historia del soldado) en 1918. En la época en que se conocieron, Stravinsky escribía piezas inspiradas en cuentos populares rusos que podían interpretarse con una instrumentación relativamente modesta, ya que sus principales fuentes de ingresos, incluidos los encargos de los Ballets Rusos de Sergei Diaghilev, se habían agotado debido a la guerra. Ramuz, por su parte, había regresado a su Vaud natal el año anterior para estar con su joven familia tras una década en los círculos literarios parisinos. Ambos buscaban paradñojicamente la modernidad en las verdades más antiguas: la tierra y el matrimonio del hombre con ella. En Ramuz, Stravinsky encontró un libretista capaz de adaptar minuciosamente los complejos ritmos y cadencias de su música popuar rusa modernizada al lenguaje local francés; en Stravinsky, Ramuz encontró una oportunidad para romper con la formalidad de las letras parisinas y experimentar con una forma de primitivismo lingüístico.
Para Ramuz, los recuerdos recogidos en Souvenirs eran a la vez un mensaje secreto en una botella y una carta abierta a Stravinsky, en la que recordaba su colaboración y amistad durante los cinco años que pasaron como vecinos. Desde entonces, Stravinsky se había convertido en una celebridad internacional y se había trasladado a Francia, donde tenía un lucrativo contrato con Pleyel. Ramuz no oculta que se siente olvidado, incluso abandonado, y el texto parece tanto una carta de amor a un amante indiferente como unas memorias. La respuesta llegó, aunque quizá no en la forma que Ramúz esperaba: Stravinsky hizo unas pequeñas correcciones y anotaciones en el manuscrito, y al pie de la última página respondió: "Como estaba previsto, tu botella me fue entregada y descorchada".
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